Encontramos ya restos de asentamientos de seres humanos de la era del Neolítico y el Calcolítico, que da fe y muestra por tanto, el atractivo y la abundancia de la zona, además de la protección que ofrecen las sierras que la atraviesan, la circundan y la abrigan.
Los restos encontrados, que se remontan a tantos años y siglos atrás, han sido conservados, en muchos casos, de forma casual y natural, puesto que no habían sido descubiertos y explotados hasta el siglo XX.
Desde entonces, muchos son los vestigios que nos dejan nuestros ancestros.
Por otro lado, la historia de las comarcas de Villuercas, Ibores, Jara no ha estado siempre unida, aunque si bien es cierto que el punto de unión entre ellas ha sido durante siglos la localidad de Guadalupe, donde peregrinos de todas estas zonas han acudido a venerar a la Virgen pasando por caminos comunes y dejando de lado cualquier frontera imaginaria.
La comarca de La Jara Cacereña, por otro lado, perteneció hasta 1833 a la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, y sus monumentos y vestigios históricos dan muestra de una cultura castellana, también su gastronomía y sus actividades económicas se asemejan más a los modos de hacer castellanos que a los extremeños.
Hoy en día, las tres comunidades conviven con armonía y compartiendo la riqueza de su historia para caminar por la senda futura. |  |
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